AQUELLOS SENTIMIENTOS

Caminaba solo. Siempre deambulaba consigo mismo cuando quería detenerse en el discurrir diario de su vieja ciudad hasta no pensar en nada. En la terraza de un bar, la televisión recordaba que la inflación superaba los dos dígitos y luego ya, la irremediable cadena de noticias de guerra, granos y combustible deficitario en una sociedad que parecía maldecida en sus convicciones.

Pensar en nada, como si los pensamientos rumiantes no fueran algo del hombre de este siglo. Caminar con pausas y saludar a conocidos, sin tertulia, como a él le gustaba. Pero siempre, llegar a la singular plaza que con su fuente renacentista le dejaba ver por fin ese tramo preferido para dejar en blanco su mente por minutos. Y sentir todo, sin detenerse en analizar nada. Subir por la Cuesta de San Judas le hacía percibir lo mismo que quienes se despojan de ropa para que un recién llegado sol liberado de nubes brillara en su piel. Cada paso le despojaba de la realidad urbana hasta introducirlo en viejas historias, como la de esa calle, tan amiga de las Barbacanas en las que aparecía el clérigo Salvador Ruiz de Clara intentando conseguir sufragar los gastos de la desaparecida ermita-capilla dedicada a su adorado y benefactor apóstol Judas Tadeo, el más recomendado en los casos difíciles de resolver. Luego ya, el inmenso mirador seguido de los trescientos sesenta grados, el giro del extraño deleite que tanto alimentaba a sus ojos y a su paz interior. Apoyaba sus brazos, aunque su mente quería despegar para sobrevolar la bella ciudad. Pensar en nada, pero cuánto le gustaba recordar el viejo consejo de su padre que, sin conocer a su admirada Hellen Keller, coincidían en decir que las cosas más bellas de la vida solo pueden tocarse con el corazón. 

Y fue el corazón, el que forjó la historia de amor que acompaña siempre a la majestuosa Peña que flanquea por su derecha aquel incomparable sitio. Y tras ese renacentista momento, al pie de lmágico Arco tatuado por improntas de la vieja Roma, rememoraba también a Leonardo porque escribió que “seguir aprendiendo nunca produce cansancio en la mente”. Pensaba que ojalá sus años venideros reconfortasen y protegiesen sus piernas para seguir sintiendo del mismo modo al volver a su amada Antequera.

Publicado en mi sección EL MIRADOR DEL HACHO. Opinion. EL SOL DE ANTEQUERA. 22 de Julio de 2022.

Comparte este artículo
Facebook
Twitter
Imprimir
Email
Otros Artículos

PRESENTE PERFECTO

EL MIRADOR DEL HACHO – Pepe Jiménez @jjmdruso Present Perfect un documental de Evan Briggs https://vimeo.com/129831958 Invito a las personas que lean este artículo a que escriban en el buscador de Google estas tres palabras: “presente perfecto guardería”. Accederán a una curiosa información y a un documental realizado por la

Leer Más»

PRISAS

No sé si usted lo nota, pero hay algo en el aire. Una inquietud sorda, una prisa que no lleva a ningún sitio. Como si todos estuviésemos esperando, sin decirlo, que algo importante se rompiera: la paz, la calma o esa seguridad que creíamos tener. Y, mientras tanto, seguimos corriendo.

Leer Más»

ARROJO Y EMPRESA

EL MIRADOR DEL HACHO – Pepe Jiménez @jjmdruso Está claro que con el paso de los años la vida parece demostrarte que algunas cosas solo necesitan tiempo para resolverse. No importa la intensidad o la relevancia que tenga el problema, el trasiego de meses o años hace que cualquier cuestión

Leer Más»

LA PIEL DAÑADA

EL MIRADOR DEL HACHO – Pepe Jiménez @jjmdruso Que tristeza produce comprobar que mientras más avances tecnológicos y esperanza de vida acompañan al ser humano, mayor es el daño que viene experimentando nuestro planeta. A su pétrea piel dañada por la indiscriminada tala de árboles y la falta de control

Leer Más»
Pepe Jiménez
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.